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Alfredo Relaño - Este Atleti se siente capaz de todo

Goleada y jolgorio en el Manzanares. La de ayer quedará como una de esas noches que se recuerdan en el tiempo, con un marcador rotundo ante un grande de Europa, el estadio abarrotado y una gran explosión de alegría compartida. El Milán no anda en sus mejores días, pero es el Milán, caramba, con su sala de trofeos rebosante, nombres sonoros en sus filas y esa camiseta como de Visa oro, uniforme de club inequívocamente rico. Muchos de ellos conocidos aquí, normal, en el fútbol tan volátil de estos tiempos en que los jugadores se mueven con facilidad: Kaká, Essien, Robinho, Rami, Abbiati...
Pero fueron destrozados por el Atlético, salvo en un rato de buen juego en el que cayó el gol de Kaká, que hacía el 1-1 y ponía intriga en el devenir de la eliminatoria. Pero eso duró poco. El Atleti recobró los hilos del partido y además fue muy certero. Arda Turan hizo un partido enorme, de gran figura europea. Diego Costa marcó dos goles (lleva siete en cinco partidos en esta competición, 29 en el total de la temporada) y Raúl García coló un cabezazo mortal, confirmando esa eficacia ante el gol que le está permitiendo al Cholo darle descansos programados a Villa. Y el público, haciendo la ola.
Este Atleti parece haber salido definitivamente del bache y desde luego anoche se acostó sintiéndose de nuevo capaz de todo. Este año se cumplen los cuarenta de aquella malhadada final contra el Bayern de Múnich, y no hace mucho me decía Garci que venteaba la repetición de esa final, ahora con signo favorable. El fútbol le debe este título al Atlético y este año tiene derecho a sentirse con posibilidades de cobrárselo. Por ahí van a seguir el Barça (supongo), el Bayern, el Madrid y unos cuantos más, pero tras un partido como el de ayer, ¿quién puede espantar la ilusión de los atléticos?

Más que tres puntos




Cada año sobrevuela en el corazón de los atléticos la ilusión de poder ganar al Madrid. Llega el derbi y con él una  oportunidad más para intentarlo. Los aficionados, llegado el momento, creemos que es posible. Transcurren los noventa minutos reglamentarios y el resultado nos devuelve a la realidad. La desolación se posa en nuestros rostros, nos sentimos impotentes ante el eterno rival. Han transcurrido 13 años  desde el último triunfo del equipo colchonero en tan histórico enfrentamiento. ¡No es de recibo! No podemos aceptar que un equipo de esta entidad y grandeza lleve desde el 99 sin vencer.
Durante este periodo el Atlético ha contado en sus filas con grandes jugadores, ha formado fantásticos equipos con los que ha salido victorioso en  partidos contra excelsos contrarios, como el Barcelona de Rijkaard o el de Guardiola. No es un problema futbolístico el que atañe a este conjunto. Estamos ante un dilema psicológico, un obstáculo mental que no le deja avanzar en su cruzada contra los merengues.
Esta situación la ha padecido Federer en cada final que se enfrentaba con Nadal. Lo mismo le ha ocurrido al Real Madrid contra el Barcelona estos últimos años. Se sintió inferior e incapaz de vencer al Barça. Aún a día de hoy le sigue sucediendo. Hubo partidos en los que pudo haber acribillado a goles al bando culé y, debido a ese cortocircuito cerebral, al final se marchaba a casa ganando por la mínima o empatando.
El aspecto psicológico es una parte fundamental en la preparación de cualquier deportista. Esto bien lo sabe el Cholo y lo maneja a la perfección. Seguro que sabrá arengar a los suyos para que lo den todo en el campo y puedan romper el maleficio. Si no siempre puede recordar el discurso que les dio Luis Aragonés antes de ganar la final de Copa del 92 ante el Real Madrid. Después de la charla táctica y de explicar los movimientos propios y del rival, se volvió y preguntó a sus futbolistas:

"¿Lo han entendido? ¿Sí? Pues esto no vale para nada. Lo que vale es que sois mejores y que estoy hasta los huevos de perder con estos, de perder en este campo. Lo que vale es que sois el Atlético de Madrid y hay 50.000 que van a morir por vosotros. Hay que morir por ellos, hay que salir y decir en el campo que sólo hay un campeón y va de rojo y blanco".

Este encuentro significa más que tres puntos, ya que si ganamos os aseguro que esta Liga dejará de ser de dos para ser de uno, del Atlético de Madrid. Si perdemos, no pasa nada, a seguir animando y a esperar al siguiente partido como bien nos ha enseñado  el Cholismo Zen.

Cholismo Zen


El otro día Mendilibar, entrenador del Osasuna, dijo: “Lo grande del Atlético de Madrid es que con grandísimos jugadores sabe jugar como un equipo pequeño, no hace cosas raras (…) Si tienen que despejar largo el balón porque están presionados, lo hacen, no están obligados por un estilo…”. Es decir, el Atleti, mi Atleti, gracias a Don Cholo ha conseguido un estilo propio sin estar obligado a un estilo, el estilo sin estilo, el ser quien eres en cada momento y, dependiendo de la situación, actuar de la mejor manera posible, sin estar forzado por nada ni por nadie.
Simeone ha impregnado a los jugadores de una actitud y una filosofía basada en el presente y en la lucha, mirar siempre el partido que toca en cada momento y no preocuparse por tiempos pasados ni por futuros, darlo todo en el campo hasta acabar rendido. Si todo eso funciona y se gana, estupendo, si no, nada que reprochar. Esto es el Cholismo, dar el 100% en lo que haces y pensar en el momento presente, si sigues estas máximas no tienes porque culparte, lo que ocurra después es producto del azar, la suerte, la vida o como quieras llamarlo, factores imposibles de predecir y controlar.
Si trasladamos esta manera de ver el fútbol a la vida, el Cholismo se equipararía a la filosofía del zen, del aquí-ahora, del presente, del centrarte en lo que haces en cada instante, no pensar más allá de lo que te concierne ahora mismo. Poner los cinco sentidos en cada acción, en cada trabajo o situación en la que te impliques, dar el máximo sin metas ni resultados. No busques obtener resultados, eso es vivir en el futuro y eso solo conlleva quebraderos de cabeza.
La temporada pasada Simeone, hablando de penaltis pitados y no pitados injustamente, antes de jugar un partido de Europa League contra el Valencia recordó que él había perdido un Liga en Italia en el último minuto de manera injusta y que nadie se la devolvió, pero que así era el fútbol. No buscaba excusas ni culpables, no responsabilizaba a nadie, los errores se cometen y hay que saber asumirlos, tanto los tuyos como los de los demás.  Así es la vida, ni justa ni injusta, es como es y lo mejor es que lo aprendamos lo antes posible y sepamos convivir con ello, porque también puede ser maravillosa y si nos quedamos recordando lo que pasó, lo que pasará o lo que no hicimos bien no la disfrutaremos plenamente. Otra enseñanza cholista.
El Cholo ha llegado a nuestras vidas no sólo como entrenador si no también como un nuevo Maestro Zen, un maestro espiritual que imparte una filosofía del fútbol que podemos llevar a nuestra vida diaria, por eso quiero fundar esta nueva religión o, sin ser tan pretencioso, este nuevo pensamiento conocido como el cholismo zen que resumiéndolo sigue estos simples principios: 1) vive aquí-ahora, 2) da el máximo en todo lo que hagas sin pensar en los resultados y 3) ten a un delantero como Falcao en tu equipo.